MONICIÓN
AMBIENTAL
El Señor nos
invita a ser sal y luz para todos los hombres a través de nuestro propio
testimonio de vida, de las buenas obras, a través del anuncio de la Palabra y
de los sacramentos. Estamos llamados a no perder el sabor de la sal tanto por
la sabiduría del evangelio como por la luz de la verdadera caridad.
ORACIÓN
COLECTA
Vela, Señor,
con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo
en ti ha puesto su esperanza.
Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA
LECTURA
M. El profeta
Isaías nos invita a poner en práctica las obras de misericordia para que seamos
escuchados por Dios y nuestra oscuridad se vuelva luz.
Lectura del
libro de Isaías 58,7-10
Así dice el
Señor: “Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste
al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz
como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la
justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te
responderá; gritarás, y te dirá: “Aquí estoy”. Cuando destierres de ti la
opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el
hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad se volverá mediodía”
Palabra de
Dios.
SALMO
RESPONSORIAL Sal 111,4-5.6-7.8a y 9 (R.: 4a)
M. Unámonos
al salmista para exaltar al hombre que cumple la voluntad del Señor, diciendo: R/. El justo brilla en las tinieblas como
una luz.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
R/. El justo
brilla en las tinieblas como una luz.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
R/. El justo
brilla en las tinieblas como una luz.
Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
R/. El justo
brilla en las tinieblas como una luz.
SEGUNDA
LECTURA
M. San Pablo
recuerda a los Corintios que su predicación se fundamenta en Jesucristo
crucificado, en la fuerza y en el poder del Espíritu de Dios.
Lectura de la
primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2,1-5
Yo, hermanos,
cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime
elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa
alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Me presenté a
vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con
persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu,
para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el
poder de Dios.
Palabra de
Dios.
M. San Mateo
recoge el pasaje donde se nos invita a ser sal de la tierra y luz del mundo por
nuestra unión con Dios y por nuestro testimonio coherente de vida.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya Jn
8,12b
Yo soy la luz
del mundo
- dice el Señor
-.
el que me
sigue tendrá la luz de la vida.
EVANGELIO
† Lectura del
santo evangelio según san Mateo 5,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“Vosotros
sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con que la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois
la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para
ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra
luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro
Padre que está en el cielo”.
Palabra del
Señor.
HOMILIA
CREDO
ORACION DE LOS FIELES
Oremos, hermanos, al Padre del Unigénito, al Hijo
del Dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien, respondiendo todos: R/.
Escucha, Señor, nuestra oración.
h Para la Iglesia
inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el mundo, pidamos la plena
riqueza del amor de Dios. Roguemos al Señor. R/. Escucha, Señor, nuestra
oración.
h Para los que gobiernan
los pueblos y tienen en su mano el destino de los hombres, pidamos el espíritu
de justicia y el deseo de servir con dedicación a sus súbditos. Roguemos al
Señor. R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
h Por los débiles que se
ven oprimidos y por los justos que sufren persecución. Roguemos al Señor. R/.
Escucha, Señor, nuestra oración.
h Para nosotros mismos,
pidamos al Señor un temor filial, un amor ferviente, una vida feliz y una santa
muerte. Roguemos al Señor. R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
Dios nuestro de grandeza infinita, que has confiado a nuestros labios
impuros y a nuestras fuerzas débiles la misión de proclamar el Evangelio,
escucha las oraciones de tu familia y susténtanos con tu Espíritu, para que tu
palabra sea acogida por los hombres con corazón generoso y abierto y dé fruto
abúndate en todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor
Dios nuestro, que has creado este pan y este vino para reparar nuestras
fuerzas, concédenos que sean también para nosotros sacramento de vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Sal
106,8-9
Den gracias al
Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó
el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, que has
querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos
vivir tan unidos en Cristo, que fructifiquemos con gozo para la salvación del
mundo.
Por
Jesucristo nuestro Señor.
CATECISMO DE
LA IGLESIA CATÓLICA
CEC 782: el pueblo de Dios, sal de la tierra y luz
del mundo
CEC 2044-2046: vida moral y testimonio misionero
CEC 2443-2449: la atención a las obras de
misericordia, amor a los pobres
CEC 1243: los bautizados (neófitos) están llamados
a ser luz del mundo
CEC 272: Cristo crucificado es Sabiduría de
Dios
2044 La fidelidad de los
bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión
de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de
verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por
el testimonio de vida de los cristianos. ‘El mismo testimonio de la vida
cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces
para atraer a los hombres a la fe y a Dios’ (AA 6).
2045 Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya
Cabeza es Cristo (cf EP 1,22), contribuyen a la edificación de la
Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La
Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles (cf LG
39), ‘hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la
plenitud en Cristo’ (EP 4,13).
2046 Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran
la venida del Reino de Dios, ‘Reino de justicia, de verdad y de paz’ (MR,
Prefacio de Jesucristo Rey). Esto no significa que abandonen sus tareas
terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y
amor.
HERMENÉUTICA BÍBLICA
DE LA FE
Hoy se nos
describe la misión de los discípulos del Señor mediante la metáfora de la sal
de la tierra, porque su predicación puede producir un efecto penetrante similar
al efecto de la sal que muerde “lo que es de naturaleza laxo y lo
reduce. Por ello, la maldición de otros no os dañará, sino que será testigo de
vuestra virtud” (San Juan Crisóstomo). También como la sal “cuando se esparce sobre los cuerpos, les introduce la incorrupción y los
hace aptos para percibir un buen sabor en los sentidos. Los Apóstoles son los
predicadores de las cosas celestiales y son como los saladores de la eternidad”
(San Hilario).
Los Apóstoles
son luz del mundo porque “las buenas obras lanzan una voz
más penetrante que la de una trompeta. La vida pura es más espléndida que la
luz, aun cuando fueren infinitos los que hablen mal” (San Juan
Crisóstomo). El mensaje del Evangelio comunicado al mundo sin Dios “estaba oscurecido con las tinieblas de la ignorancia. Mas por medio de
los Apóstoles se le comunicó la luz de la verdadera ciencia, y así brilla el
conocimiento de Dios y por cualquier parte que caminen”
(San Hilario).
Ahora bien,
ante el efecto preservante y el sabor del mensaje evangélico no puede temerse
ningún tipo de persecuciones, porque “no es pisado por los hombres el
que sufre persecuciones, sino aquel que se acobarda temiendo la persecución”
(San Agustín). Tampoco se puede esconder la luz que Jesucristo trajo porque “coloca…, la antorcha debajo del celemín todo aquel que oscurece y cubre
la luz de la buena doctrina con las comodidades temporales”
(San Agustín).
La misión evangelizadora de la Iglesia “se realiza
principalmente por el ministerio de la palabra y de los Sacramentos… El mismo
testimonio de la vida cristiana y las obras buenas, realizadas con espíritu
sobrenatural, tienen eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia
Dios” (AA 6). La misión de la Iglesia continúa la misión de Jesucristo, ésta
comunión “en vez de encerrarse en sí mismo, el Pueblo de la nueva Alianza se
convierte en «sacramento» para la humanidad, signo e instrumento de la
salvación, en obra de Cristo” (EcEu 22). He aquí lo grande la comunión
misionera.
Somos sal de
la tierra si nos dejamos penetrar de la sabiduría del evangelio. También somos
sal de la tierra cuando contribuimos “a evitar que la vida del hombre
se deteriore o que se corrompa persiguiendo los falsos valores”
(San Juan Pablo II). El testimonio de amor concreto del discípulo es luz para
los hombres “en cuanto observa él mismo el fulgor de una vida
santa, muestra a muchos, como una estrella, el camino hacia Dios” (Sermón
III, 5). Para ser luz del mundo y sal de la tierra hay que aspirar siempre a la
"medida elevada" de la vida cristiana, es decir, a la santidad”
(Benedicto XVI).
Aplicación a la familia
Respecto a
ser luz del mundo: Educar en la fe a
los hijos corresponde en primer lugar a los padres de familia o a la madre que
está frente a su hogar. La parroquia y la escuela son complementarias. No se
trata de delegar sino de asumir y formarse.
Los primeros
evangelizadores y catequistas son los padres de familia. Se evangeliza cuando
asumen su misión de custodiar, revelar y
comunicar el verdadero amor; cuando se sirve y hay apertura a la vida. Se
catequiza cuando además de preparar a los hijos para recibir los sacramentos,
los siguen educando progresivamente en las grandes verdades de fe hasta que
alcancen la madurez humana y cristiana.
Esta luz
irradiada por los padres de familia es semejante a la Luz que Jesucristo nos
trajo con su Palabra y su Vida. Esta luz es la que perdura eternamente.
Por esto urge
que los padres y madres se formen tanto a nivel diocesano, vicarial y
parroquial para cumplir un papel insustituible respecto al amor que deben a sus
hijos.

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