MONICION
AMBIENTAL
M. El Señor manifiesta su misericordia y compasión
con los enfermos. Hoy cura a unos leprosos tanto en el Antiguo Testamento como
en el evangelio. Pero solamente Naamán el sirio y un leproso samaritano
reconocen y agradecen a Dios su curación. Esta actitud agradecida ha de
caracterizar la fe del nuevo pueblo de Dios, de la Iglesia.
ORACION
COLECTA
Te pedimos,
Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que
estemos dispuestos a obrar siempre el bien.
Por nuestro
señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
M. Naamán de Siria es curado de la lepra después de
obedecer al profeta Eliseo para que se bañara siete veces en el Jordán.
Lectura del
segundo libro de los Reyes 5,14-17
En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y
se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó
limpia de lepra, como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta,
diciendo:
―«Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra
más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor.»
Eliseo contestó:
―« ¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada.»
Y aunque le insistía, lo rehusó.
Naamán dijo:
―«Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra,
la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá
holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor.»
Palabra de Dios.
SALMO
RESPOSORIAL Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4
(R.:cf. 2b)
M. Con el salmo 97 alabamos la justicia, la misericordia
y la fidelidad del Señor, diciendo: R/.
El Señor revela a las naciones su salvación.
Cantad al Señor un cantico nuevo, porque ha hecho
maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/. El Señor revela a las naciones su
salvación.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las
naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de
la casa de Israel. R/. El Señor revela a
las naciones su salvación.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al
Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R/. El Señor revela a las naciones su salvación.
SEGUNDA
LECTURA
M. El apóstol Pablo invita a Timoteo a morir por
Cristo y a perseverar en la fe, confiando en las promesas de Jesucristo.
Lectura
de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo 2,8-13.
Querido hermano:
Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los
muertos, nacido del linaje de David.
Este ha sido mi evangelio, por el que sufro hasta
llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada:
Por eso lo aguanto por todos los elegidos, para que ellos también alcancen la
salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.
Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos
con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos
negará. Si somos infieles, el permanece fiel, porque no puede negarse a sí
mismo.
Palabra
de Dios.
M. San Lucas nos relata el encuentro de diez
leprosos con Jesús, los cuales le piden al Señor que los cure. El Señor los
curó a todos pero solamente el leproso samaritano volvió para darle gracias.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya 1Ts
5,18.
Dad
gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios Jesús respecto de
vosotros.
EVANGELIO
† Lectura
del santo evangelio según San Lucas 17,11-19
Yendo Jesús de camino de Jerusalén, pasaba entre
Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su
encuentro diez leprosos, que se pararon
a lo lejos y a gritos le decían:
―«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos les dijo:
―«Id a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno
de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos
y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Éste era un samaritano.
Jesús tomo la palabra y dijo:
―« ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿Dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»
Y le dijo:
―«Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»
Palabra del Señor.
Homilía
Llenos de confianza en el
Señor, oremos, hermanos, por todos los hombres y por todas sus necesidades: Te
rogamos, Señor, óyenos.
h Para que Dios conceda el espíritu de
paciencia y de caridad a los cristianos perseguidos por su nombre y los ayude a
ser testigos fieles y verídicos de su Evangelio, roguemos al Señor.
h Para que Dios conceda prudencia a los
gobernantes y honradez a todos los súbditos, a fin de que se mantengan la
armonía y la justicia en la sociedad, roguemos al Señor.
h Para que el Señor, el único que puede
hacer prosperar el trabajo del hombre, bendiga los esfuerzos de los
trabajadores y haga que la tierra de fruto abundante para todos, roguemos al
Señor.
h Para que Dios no permita que en la
hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de él, nos sintamos como
arrancados de este mundo, sino que, confiados y con una gran paz, lleguemos a
una vida feliz y eterna. Roguemos al Señor.
Dios nuestro,
fuente y origen de la vida temporal y eterna, escucha las oraciones de tu
Iglesia y haz que no busquemos únicamente la salud del cuerpo; que los que nos
hemos reunido este domingo volvamos para alabarte por el don de la fe, y que
toda la Iglesia sea testigo de la salvación que tú obras continuamente en
Cristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Con estas
ofrendas, Señor, recibe las suplicas de tus hijos, para que esta eucaristía
celebrada con amor nos lleve a la gloria
del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión Lm
3,25
Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan
al Señor no carecen de nada.
Oración después de la Comunión
Dios soberano,
te pedimos humildemente que, así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina.
Por
Jesucristo nuestro Señor.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
CEC
1503-1505, 2616: Cristo, el médico
CEC
543-550, 1151: los signos del Reino de Dios
CEC
224, 2637-2638: la acción de gracias
CEC 1010: el sentido
cristiano de la muerte
224
Es vivir en acción de gracias: Si Dios es el Único, todo lo que
somos y todo lo que poseemos vienen de él: "¿Qué tienes que no hayas
recibido?" (1CO 4,7). "¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que
me ha hecho?" (PS 116,12).
2637 La acción de gracias caracteriza la oración de la Iglesia
que, al celebrar la Eucaristía, manifiesta y se convierte más en lo que ella
es. En efecto, en la obra de salvación, Cristo libera a la creación del pecado
y de la muerte para consagrarla de nuevo y devolverla al Padre, para su gloria.
La acción de gracias de los miembros del Cuerpo participa de la de su Cabeza.
2638 Al igual que en la oración de
petición, todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de
acción de gracias. Las cartas de San Pablo comienzan y terminan frecuentemente
con una acción de gracias, y el Señor Jesús siempre está presente en ella.
"En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de
vosotros" (1TH 5,18). "Sed perseverantes en la oración,
velando en ella con acción de gracias" (COL 4,2).
HERMENÉUTICA
BÍBLICA DE LA FE
La ley judía mandaba ofrecer un sacrificio de
acción de gracias después de la curación de la lepra: “considerados como
inmundos por la ley de Moisés. La ley también mandaba que los curados de la
lepra ofreciesen un sacrificio en acción de gracias por la curación. Los
príncipes de los judíos, émulos de la gloria de Jesús, podían conocer que
habían sido curados de una manera inesperada y admirable, siendo Jesucristo
quien les había concedido la salud” (San Cirilo).
Los leprosos ruegan al Señor desde
lejos por su impureza. Gracias a la experiencia del dolor físico en la
enfermedad el hombre se acerca a Dios, ya que estando sano frecuentemente no lo
hace. Los ruegos de los leprosos del evangelio permiten el encuentro con
Jesucristo. Además cuando “la enfermedad… se acepta, nos acerca a Cristo… La
enfermedad a veces obtiene que el hombre caiga de su pedestal de arrogancia y
se descubra así como es: pobre, inválido, necesitado de la ayuda de Dios” (San
Juan Pablo II).
Sin embargo, solamente vuelve el samaritano
para agradecerle a Jesús el milagro recibido, a pesar que los judíos conocían
lo prescrito por la ley. La intención del autor sagrado es “dar a conocer que los samaritanos son
benévolos mientras los judíos son desagradecidos a los beneficios que se les
había dispensado” (Tito Bostrense). Realmente el agradecimiento es algo
fundamental en la persona humana, “nada
impide el que cualquiera agrade a Dios, aun cuando proceda de raza profana, con
tal que obre con buen propósito” (Teofilacto). El desagradecido en el fondo
es soberbio pues lo que hace es “negarle a Dios las gracias del beneficio, por
huir del conocimiento del beneficio, es humildad imperfecta” (Santa Teresa de
Jesús).
En la nueva alianza lo que realmente hace
impuro al hombre es la lepra de su corazón, la dureza, la incredulidad, “la ley del Evangelio no considera como
inmunda la lepra externa, sino la interna. En esto se da a conocer lo prontos
que estaban a aceptar la fe los extraños, mientras que Israel andaba en ello
perezoso” (Tito
Bostrense). Hay una íntima relación entre la fe y la humildad del que agradece
a Dios: “Si la fe salvó a aquel que se había postrado a dar gracias, la malicia
perdió a los que no se cuidaron de dar gloria a Dios por los beneficios
recibidos. Por estos hechos se da a conocer que debe aumentarse la fe por medio
de la humildad” (Beda).
El leproso samaritano vuelve porque tiene fe
en Jesús: “al único que vuelve, dice: «Tu fe te ha salvado» (Lc 17,19).
Así pues, la fe inicialmente es sobre todo un encuentro personal, un tocar las
vestiduras de Cristo, un ser tocado por Cristo, estar en contacto con Cristo,
confiar en el Señor, tener y encontrar el amor de Cristo y, en el amor de
Cristo, también la llave de la verdad, de la universalidad” (Benedicto XVI).

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